Arango, el Huracán del Caribe

Si retrocedemos un par de décadas, Venezuela no era un país asociado al fútbol. Se le relacionaba mucho más con el béisbol, y ese prejuicio quizás limitó las oportunidades de los futbolistas venezolanos y, al mismo tiempo, las de su selección nacional, cuyos jugadores tenían poca experiencia fuera de su liga local. Todo eso cambió gracias a Juan Arango, quien alrededor del año 2000 dejó Venezuela y ondeó la bandera tricolor en México, España, Alemania y Estados Unidos.

Bandera de Venezuela

Los comienzos

Juan Arango nació el 16 de mayo de 1980 en Maracay, Venezuela, una ciudad famosa por haber producido numerosos artistas y jugadores de béisbol. Sus padres emigraron de Colombia algunos años antes de su nacimiento. Aunque en ese entonces el béisbol era el deporte por excelencia en el país, el pequeño Juan optó por el fútbol a los seis años, cuando se unió a las categorías juveniles de la Universidad Central de Venezuela. Diez años después, pasó al Nueva Cádiz FC, donde coincidió con César Farías (quien más tarde sería su entrenador en la selección) y Alexander Rondón (futuro compañero en la Vinotinto).

Ese equipo, con sede en Cumaná, logró proclamarse campeón en la categoría sub-20, ascender a Segunda División y, en su primer año en esa categoría, coronarse campeón nuevamente para subir a Primera División. Ese ascenso llevó al club a cambiar su sede, trasladándose de Cumaná (en el oriente del país) a Maracaibo (en el occidente) y cambiando su nombre a Zulia FC. Tras apenas unos pocos partidos en Primera, Arango fue convocado por primera vez a la selección nacional en 1999, iniciando un recorrido de 16 años con los colores vinotinto. Después de 12 partidos con Zulia FC, fue fichado por Caracas FC, uno de los clubes más grandes del país, aunque no permanecería mucho tiempo, ya que tras solo 19 encuentros, iniciaría su primera experiencia en el extranjero.

Primeros pasos en el extranjero

En el año 2000, el entrenador español Benito Floro, entonces técnico del Monterrey, descubrió a Arango y decidió ficharlo para su equipo. En los siguientes cuatro años, el venezolano jugaría en tres clubes mexicanos: Monterrey, Pachuca y Puebla. Con los Tuzos ganó la Copa de Campeones de la Concacaf 2002, derrotando 1-0 a Morelia en la final. En ese torneo, Arango fue uno de los máximos goleadores, empatado con Alex Fernandes. Cuando Benito Floro se marchó al Mallorca en 2004, decidió llevarse al venezolano a España.

Estadi Mallorca Son Moix
Estadi Mallorca Son Moix - Estadio local de Juan Arango durante unos años

Su etapa en Mallorca

En ese momento, la apuesta parecía arriesgada para el club español, ya que el contrato ofrecido a Arango era de un año con opción a tres más, reflejando ciertas dudas sobre sus capacidades y la escasa presencia de futbolistas venezolanos en Europa. Su debut fue contra el Real Madrid -y no cualquier Madrid, sino el de los Galácticos- que ganó 1-0 con gol de Ronaldo. El inicio de temporada del Mallorca fue complicado: una sola victoria en ocho partidos llevó al despido de Floro y a la llegada de Héctor Cúper, quien siguió confiando en el venezolano.

El 20 de marzo de 2005, durante un partido entre Mallorca y Sevilla, Arango recibió un fuerte golpe de Javi Navarro que le provocó un paro cardiorrespiratorio, por lo que tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital, poniendo en riesgo su vida. Finalmente, solo estuvo fuera de las canchas un mes y regresó usando una máscara protectora. Esa temporada, el Mallorca terminó en la decimoséptima posición, a solo dos puntos del descenso. En septiembre de ese año marcó su primer hat-trick ante la Real Sociedad, con uno de los goles anotado con una espectacular media volea.

Esa misma temporada, el venezolano fue protagonista en la victoria 2-1 del Mallorca ante el Real Madrid en Palma, en un día lluvioso en el que Arango marcó el gol del triunfo tras superar a Casillas y definir a puerta vacía. Aquella derrota marcó el fin de la primera era de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid, quien dimitió poco después del partido.

Con el paso de las temporadas, la importancia de Arango dentro del club fue creciendo, y el equipo mejoró sus posiciones en la tabla de forma constante. En la temporada 2007-08, el jugador de Maracay anotó otro hat-trick, esta vez contra el Recreativo de Huelva, en la victoria 7-1 -la mayor goleada del Mallorca en Primera División. Con ese logro, Arango se convirtió en el primer jugador en la historia del club en marcar dos tripletes en la máxima categoría.

Próxima parada: Alemania y el Gladbach

El pie izquierdo de Arango le había dado fama en Europa como uno de los más técnicos y precisos, especialmente en los tiros libres, lo que despertó el interés de varios clubes. Tras cinco temporadas en Mallorca, el Borussia Mönchengladbach pagó 3,5 millones de euros para ficharlo. En principio, el ritmo del fútbol alemán y el clima parecían poco adecuados para el venezolano, pero nada más lejos de la realidad: su adaptación fue extraordinaria, dejando un recuerdo imborrable entre los aficionados del Gladbach y de la Bundesliga.

Al igual que en Mallorca, Arango llegó a un equipo que peleaba por no descender, pero junto al entrenador Lucien Favre y jugadores como Marco Reus, llevó al club a competir en Europa. Reus afirmó en varias ocasiones: "Arango es como un maestro para mí. Aprendí mucho jugando a su lado." En Alemania, Arango cobró 111 tiros libres, marcando 9 goles, con una efectividad del 8,61%, el segundo mejor promedio en la historia de la Bundesliga. Además, anotó goles espectaculares, como el que hizo casi desde medio campo ante el Mainz.

Durante su etapa en Alemania se disputó la Copa América 2011, celebrada en Argentina. El destino lo reunió nuevamente con César Farías, quien ya era seleccionador nacional de la Vinotinto. En ese torneo, Venezuela logró el cuarto lugar -el mejor resultado de su historia- tras caer en semifinales contra Paraguay en los penales.

Después de cinco años en Alemania, Arango cerró su carrera con breves etapas en Tijuana, el New York Cosmos y un regreso a su país con el Zulia FC -entrenado, curiosamente, por Daniel Farías, el hermano de César.