Francisco Gento y el nacimiento del juego moderno por las bandas

Hay jugadores que, sin darse cuenta y a veces sin reconocimiento, han cambiado la forma en que se juega al fútbol. Sin embargo, hacerlo mientras te conviertes en el máximo campeón nacional e internacional es algo muy especial, al nivel de una leyenda. Francisco Gento es uno de los nombres más importantes de la historia del Real Madrid, y su influencia ha superado al Club Blanco para pasar a formar parte de la historia del fútbol europeo.

Bandera del Real Madrid

Los inicios

Francisco Gento López nació el 21 de octubre de 1933 en Guarnizo, una localidad de la provincia de Cantabria, España. Su padre era camionero y, para ayudar a mantener a la familia, Francisco dejó la escuela a los 14 años para trabajar en la granja familiar, donde cuidaba del ganado. Su camino en el fútbol comenzó apenas un año después, cuando se unió al equipo juvenil del SD Nueva Montaña, siempre con el sueño de jugar algún día en el Real Santander (hoy conocido como Racing Club de Santander). En aquella época, gracias a su velocidad, también practicaba atletismo, una actividad que sin duda le ayudó más adelante, ya que la velocidad era una de sus características más distintivas como futbolista.

Un par de años más tarde fichó por el UC El Astillero, el club de la localidad donde vivía, y allí debutó con 17 años en la máxima liga regional de Cantabria. Su talento era evidente, y eso le llevó a marcharse al SD Rayo Cantabria apenas un año después. El Rayo Cantabria era un club filial del Real Santander (lo que explica que Gento aceptara rápidamente la oferta) y jugaba en lo que entonces era la tercera categoría del fútbol español. En 1952, solo un año después de unirse al Rayo Cantabria, debutó con el primer equipo del Real Santander, curiosamente contra el Barcelona. Durante la temporada 1952-53, solo jugó 10 partidos en la primera división española, marcando un par de goles; sin embargo, eso fue suficiente para que Santiago Bernabéu, presidente del Real Madrid, se fijara en él y lo fichara.

Comienza la leyenda

Ese mismo año, 1953, el fichaje del joven Gento quedó eclipsado por la llegada de una estrella argentina, Alfredo Di Stéfano, procedente de Millonarios FC de Colombia. Gento era un jugador de baja estatura pero muy rápido, algo poco habitual para la época, ya que el juego se practicaba generalmente a un ritmo más lento. Cuando llegó al club, el jugador cántabro todavía era un talento en bruto, y su papel en el equipo madrileño era secundario, aunque ese mismo año ganaría su primer título de Liga, el tercero para el club hasta entonces. La situación de Gento llevó a Santiago Bernabéu a plantearse cederlo, pero el propio Di Stéfano le dijo al presidente que se quedara con él, afirmando que era un jugador rápido, con un disparo potente, y que se iría adaptando gradualmente al equipo.

Gento contó una vez un episodio en el que, durante un partido en el que no fue seleccionado para jugar, decidió sentarse entre los aficionados en la grada. Dijo que escuchó a algunos seguidores del Real Madrid criticarlo: "¡El número 11 es terrible, quiten a Gento!" El jugador cántabro comentó: "¡Piensan que soy malo incluso cuando no estoy jugando!". Así comenzó una leyenda.

Durante la temporada 1954-55 tendría un papel algo más destacado, especialmente como jugador de apoyo para Alfredo Di Stéfano y Héctor Rial. Aquel equipo volvería a ganar el campeonato de liga, y ese título de campeón de España les clasificó para la nueva competición europea de fútbol, la Copa de Europa (hoy conocida como la UEFA Champions League). Sin saberlo, Gento se convertiría en una leyenda de aquella competición naciente. La Copa de Europa tenía un formato distinto al actual: era un torneo puramente de eliminación directa en el que solo participaban los campeones de las 16 mejores ligas de Europa.

El Real Madrid avanzó por el torneo con relativa facilidad, derrotando al Servette de Suiza, al Partizan de Belgrado de Serbia y al AC Milan por el camino, antes de llegar a la final contra el Stade de Reims, un equipo en el que jugaba Raymond Kopa, que más tarde sería futbolista del Real Madrid. Para cuando llegó la final, Gento ya era titular habitual en el equipo madrileño, y también jugó ese partido. La final fue un encuentro emocionante en el que el conjunto madrileño logró asegurar la victoria pese a ir por detrás en el marcador en tres ocasiones. El partido terminó 4-3.

Títulos y récords

La historia del cántabro con el Madrid cambiaría radicalmente, pasando de ser criticado por la afición y generar dudas en el presidente, a convertirse en una pieza fija de un equipo que definiría una era: el Real Madrid de Di Stefano, Puskas y... Gento. Su etapa en el Real Madrid duró 18 años, y durante ese tiempo ganó 12 títulos de liga, lo que a día de hoy sigue siendo el récord del campeonato para el jugador con más títulos en la historia, además de dos Copas del Rey. Pero ni siquiera eso fue suficiente: Gento participó en ocho finales de la Copa de Europa, un récord que comparte con Paolo Maldini, y fue titular en seis de ellas, otro récord en la competición, ya que no solo las jugó desde el inicio, sino que también las ganó. La Tormenta Cántabra también marcó en 3 de las finales que disputó. Por si fuera poco, Gento también ganó otros títulos internacionales de la época como la Copa Latina, la Small World Cup y la Copa Intercontinental.

Gento fue un revolucionario por su estilo de juego, ya que el fútbol de aquella época era mucho menos físico y más lento que hoy, y la capacidad de Gento para cambiar de ritmo era bastante inusual, empezando a moldear el futuro de los extremos en los años venideros. Los defensores sufrían mucho al enfrentarse a él; de hecho, un defensa dijo una vez después de un partido: "Gento corre mucho, pero lo peor no es cómo corre, es cómo se para." Esta frase subraya cómo aprovechaba su velocidad para ser imprevisible para sus rivales.

Otro aspecto que merece la pena destacar es su longevidad, ya que quedarse en el mismo club durante 18 temporadas no es fácil, y hacerlo en el exigente Real Madrid lo es todavía menos. Jugó tantas temporadas que atravesó dos generaciones: llegó junto a Alfredo Di Stéfano y fue una parte importante del Real Madrid de los años 50, que ganó las primeras cinco Copas de Europa. Pero aquel equipo terminó, y él se quedó hasta unirse a la siguiente generación, con Pirri, Amancio y Sanchis, ganando su sexta Copa de Europa en 1966.