La (temporal) maldición de los octavos de final del Real Madrid

El Real Madrid es, sin duda, el club más dominante en la historia de la Copa de Europa y la Liga de Campeones. Sin embargo, hubo un periodo en el que los blancos no lograban pasar de los octavos de final. De hecho, fueron eliminados en esa ronda durante seis temporadas consecutivas. Esta incapacidad se llegó a conocer como una "maldición", aunque, como veremos, hubo varios factores que contribuyeron a esa situación. La estabilidad que el club más tarde recuperaría bajo el mando de entrenadores como Ancelotti o Zidane brillaba por su ausencia en aquellos años, y eso influyó inevitablemente en una competición tan exigente como la Champions League.

Estadio de Santiago Bernabéu

Un poco de contexto

En la temporada 2003-04, el Real Madrid se encontraba en plena era de los Galácticos. David Beckham acababa de llegar a un equipo que ya contaba con Luis Figo, Zinedine Zidane y Ronaldo. Además, en los tres años pares anteriores (1998, 2000 y 2002), el club había ganado la Liga de Campeones, y parecía tener de nuevo la oportunidad de hacerlo gracias al enorme talento acumulado.

Sin embargo, el equipo perdió mucho equilibrio con la marcha de Claude Makelele al Chelsea, además de perder profundidad tras las salidas de Fernando Hierro, Steve McManaman y Fernando Morientes, así como la del entrenador Vicente Del Bosque.

Esa temporada, el Real Madrid alcanzó los cuartos de final, donde se enfrentó al Mónaco, equipo en el que Morientes jugaba cedido. El conjunto blanco ganó 4-2 en la ida, pero perdió 3-1 en la vuelta, con un doblete de Ludovic Giuly y un gol del propio Morientes. Por la regla del gol de visitante -entonces vigente-, el Real Madrid quedó eliminado.

El inicio de la maldición

La temporada siguiente, el club blanco intentó reforzarse, sobre todo en defensa, con los fichajes de Walter Samuel y Jonathan Woodgate (quien no llegaría a debutar esa temporada) y, en invierno, con Thomas Gravesen, buscando un sustituto para Makelele. El Galáctico de ese año fue Michael Owen. En el banquillo, Antonio Camacho dimitió al poco de comenzar la temporada y fue reemplazado por Mariano García Remón, hasta la llegada de Vanderlei Luxemburgo en diciembre de 2004.

La primera mitad de esa campaña fue muy irregular. El equipo se clasificó a los octavos de final como segundo de su grupo, solo un punto por encima del Dínamo de Kiev. Luxemburgo trajo algo de estabilidad a comienzos de 2005, pero el rival que les esperaba no era sencillo: la Juventus de Fabio Capello, con Zlatan Ibrahimović y Alessandro Del Piero liderando el ataque.

En la ida, disputada en el Santiago Bernabéu, el Real Madrid ganó 1-0 con gol de Iván Helguera, pero en la vuelta, en Turín, David Trezeguet empató la eliminatoria. Tras los 90 minutos, el marcador global era 1-1, y en la prórroga, al minuto 116, el uruguayo Marcelo Zalayeta marcó el gol que clasificó a la Juventus y dio inicio, sin saberlo, a la maldición del Real Madrid en los octavos de final de la competición.

En el verano de 2005, Florentino Pérez cambió ligeramente su proyecto. Llegaron jugadores que quizá no encajaban en el perfil Galáctico, y se marcharon estrellas como Figo. La inestabilidad institucional del club se reflejaba en el mercado de fichajes y en otras decisiones internas. Luxemburgo fue destituido casi un año después de su llegada y sustituido por Juan Ramón López Caro. En esa edición de la Champions, el Real Madrid volvió a clasificarse segundo en su grupo, aunque con algo más de solvencia.

Fabio Capello
Fabio Capello fue nombrado entrenador del Real Madrid.

La maldición continúa

El rival en los octavos fue el Arsenal de Arsène Wenger, que todavía conservaba parte de la base de The Invincibles. En la ida, disputada en el Santiago Bernabéu, los londinenses ganaron 1-0 con un golazo de Thierry Henry, quien superó a varios defensores antes de definir con sutileza ante Casillas. Ese tanto fue el único de la eliminatoria y bastó para eliminar al Real Madrid. El Arsenal llegó después a la final, donde perdió ante el Barcelona. En medio de esa serie, Florentino Pérez dimitió como presidente del club.

Se inició entonces una nueva etapa en el Real Madrid, con Ramón Calderón como presidente, Pedja Mijatović como director deportivo, Fabio Capello como entrenador y una plantilla renovada. Jugadores emblemáticos como Ronaldo (traspasado en invierno) y Zidane (retirado) dejaron el equipo, mientras que llegaron futbolistas de confianza para el técnico italiano, como Fabio Cannavaro y Emerson, además de jóvenes promesas como Gonzalo Higuaín y Marcelo, fichados en el mercado invernal. Una vez más, el equipo se clasificó segundo en su grupo y tuvo que enfrentarse al Bayern de Múnich, que acababa de recuperar a Ottmar Hitzfeld como entrenador. El Real ganó 3-2 en la ida, pero perdió 2-1 en la vuelta, y de nuevo la regla del gol de visitante fue letal.

Para la temporada 2007-08, Calderón remodeló la plantilla, dejando atrás el núcleo de los Galácticos y construyendo un equipo más equilibrado. Capello se marchó y fue sustituido por el alemán Bernd Schuster, con fichajes como Pepe, Arjen Robben y Wesley Sneijder. El Real Madrid parecía más sólido, tanto deportiva como institucionalmente, dominó LaLiga y terminó primero de su grupo en la Champions (por más goles a favor que el segundo). En los octavos, el rival fue la Roma de Luciano Spalletti, con un Francesco Totti en uno de los mejores momentos de su carrera, actuando como falso nueve. El conjunto italiano ganó 2-1 tanto en la ida como en la vuelta, dejando al Real otra vez fuera en los octavos.

En la temporada 2008-09, el club volvió a verse envuelto en problemas institucionales. Ramón Calderón dejó la presidencia y Schuster fue reemplazado a mitad de curso por Juande Ramos. Clasificados nuevamente como segundos, los blancos se enfrentaron al Liverpool de Gerrard y Torres. Los ingleses dominaron de principio a fin, ganando 5-0 en el global, con un contundente 4-0 en Anfield.

La temporada siguiente marcó el regreso de Florentino Pérez a la presidencia y el inicio del proyecto Galácticos 2.0, con las llegadas de Cristiano Ronaldo, Cristiano, Karim Benzema y Xabi Alonso, bajo las órdenes de Manuel Pellegrini. Todo apuntaba a que la maldición estaba por romperse. El Real Madrid terminó primero de su grupo y se enfrentó al Lyon, un viejo verdugo. Tras perder 1-0 en Francia, Cristiano Ronaldo empató la eliminatoria rápidamente en la vuelta, pero un gol de Miralem Pjanić en el minuto 75 sentenció una nueva eliminación.

La temporada siguiente, con José Mourinho en el banquillo, la maldición finalmente se rompió: el Real alcanzó las semifinales (perdiendo ante el Barcelona), después de eliminar al Lyon en octavos y al Tottenham en cuartos.