La historia olvidada del fallido fichaje de Figo por Italia

En el fútbol actual, con las redes sociales, los teléfonos móviles y la información constante, parece que se conoce absolutamente todo lo que ocurre con los jugadores y los equipos. Tal vez no sea del todo cierto, pero sin duda hoy se sabe mucho más que antes. Por ejemplo, en 1995 Luis Figo fichó por el FC Barcelona, iniciando una etapa brillante que acabaría con una de las mayores traiciones en la historia del fútbol cuando, en el año 2000, se marchó al Real Madrid.

Luis Figo, Real Madrid
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Luis Figo cuando jugaba en el Real Madrid
Sin embargo, en una historia mucho menos conocida, Figo llegó a Cataluña después de que no se concretara su fichaje por un equipo italiano. En aquel momento, la Serie A era una de las ligas más atractivas y prestigiosas del mundo, y Figo una de las jóvenes promesas del fútbol europeo. Pero distintas circunstancias cambiaron su destino, llevándolo finalmente a España. Básicamente, fue el "primer Caso Figo", antes del más famoso.

El Figo del Sporting

Figo comenzó su formación futbolística en el fútbol sala, pero a los 12 años se unió a las categorías inferiores del Sporting Clube de Portugal, donde siempre fue muy valorado tanto por el club como por la federación portuguesa, que lo convocó para la selección sub-16.

En 1989, Figo ganó la Eurocopa sub-16 con Portugal. Durante la temporada 1989-90, con tan solo 17 años, comenzó a entrenarse con el primer equipo del Sporting y debutó como profesional.

En 1991 conquistó el Mundial sub-20 con la selección portuguesa, donde empezó a hablarse de la "generación dorada" del fútbol luso, en la que también brillaban Rui Costa y Jorge Costa. A partir de la temporada 1991-92, Figo se consolidó en el primer equipo del Sporting, curiosamente jugando más como mediocentro ofensivo que como extremo, la posición que lo haría mundialmente famoso más adelante.

El portugués jugaba como mediapunta con mucha movilidad, excelente visión de juego, gran técnica y un potente disparo desde fuera del área. Figo pasó varios años con los Leões (los Leones), siendo titular habitual y una figura destacada del fútbol portugués, además de ganarse un lugar en la selección absoluta.

En aquella época, el fútbol no era tan globalizado ni accesible como hoy. Los ojeadores debían viajar para ver a los jugadores en persona, y los clubes estaban limitados por las reglas sobre extranjeros, por lo que debían ser muy selectivos con sus fichajes. Por eso Figo permaneció varias temporadas en el Sporting, algo mucho más difícil de imaginar hoy en día. Además, el club de Lisboa vivía a la sombra de Benfica y Porto, y Portugal no se clasificó al Mundial de 1994, lo que redujo su visibilidad internacional.

Juve y Parma

En septiembre de 1994, el Sporting se enfrentó al Real Madrid en la primera ronda de la Copa de la UEFA. Pese al empate global 2-2, los madrileños avanzaron gracias a la regla del gol de visitante. Figo dejó una gran impresión en España y, semanas después, el Barcelona contactó al Sporting y al agente del jugador para intentar ficharlo.

La respuesta fue que llegaban tarde: el club portugués ya había negociado su traspaso con la Juventus unos días antes.

Se había acordado un pago equivalente a unos 3,5 millones de euros, ya que Figo estaba en su último año de contrato. El preacuerdo establecía que el joven portugués se uniría a los italianos en el verano de 1995. Sin embargo, en febrero de ese año, el Parma -uno de los clubes más poderosos económicamente de la época-, sabiendo que al jugador le quedaban menos de seis meses de contrato, decidió saltarse al Sporting y negociar directamente con Figo y su agente para asegurar su fichaje en verano.

El jugador y su representante aceptaron la oferta del Parma, ya que era considerablemente mejor que la de la Juventus. En aquel tiempo, incluso si el contrato finalizaba, el club de origen debía recibir una compensación por la formación del jugador. En este caso, el monto era de unos 2,5 millones de euros. Cuando el Sporting se enteró del acuerdo con el Parma y de que eso suponía una pérdida de alrededor de un millón de euros, surgieron tensiones entre el jugador y el club.

La resolución

Cuando la federación italiana se enteró del caso, sancionó a Figo con dos años sin poder jugar en Italia, el castigo habitual para este tipo de situaciones. Al enterarse de esto, la Juventus, molesta por la actuación del jugador y su agente, decidió cancelar el acuerdo con el club lisboeta. En ese momento, el futbolista portugués no podía jugar en Italia durante dos años y tenía una mala relación con el Sporting, por lo que quedó en una especie de limbo.

Fue entonces cuando apareció el FC Barcelona. En un principio, el club catalán intentó acordar una cesión de dos años con el Parma, de modo que Figo pudiera ir a Italia una vez cumplida la sanción. Sin embargo, finalmente el Barça llegó a un acuerdo directo con el jugador, cuyo contrato estaba por terminar, con el Sporting -que recibió el pago por los derechos de formación- y con el Parma.

El acuerdo con el club italiano incluía dos condiciones: la primera era que, tras dos años, Figo podría dejar el Barcelona para fichar por el Parma si así lo deseaba; y la segunda, que el Parma obtendría una opción preferencial sobre Hristo Stoichkov, la cual ejerció ese mismo verano de 1995.

Así, tras una temporada llena de idas y vueltas, Figo cambió de destino: lo que parecía un futuro italiano se transformó en una aventura catalana. El resto de la historia de Luis Figo, como sabemos, es bastante más conocida.